sábado, 2 de noviembre de 2013

Día de todos los santos... off

Como lectura sencilla de domingo, os propongo mi pequeña diver-desventura del viernes. Para mí fue un día algo extraño porque, mientras que en Londres la gente se recuperaba trabajando de la fiesta del jueves, en España mi familia y amigos tenían el día libre. Así que me lo tomé como día de finiquitar la maleta (¡sí, por fin está guardada en el armario!) y me propuse hacer cosas en un ambiente más casero, mandar currículums por internet y charlar con mis abuelos por skype. Bueno, vale, me lo estaba tomando con mucha calma.

El caso es que, ciertamente, pretendía avisar a mi padre para que se conectasen para comenzar la videoconferencia cuando, sin más, mi ordenador pierde potencia y la luz de la pantalla disminuye de intensidad, como cada vez que lo desenchufo de la corriente. ¡Ajá! ¡Misterio! Nadie había desconectado nada. ¿Fantasmas? ¿El día de todos los santos entrando en acción? Pues eso parece pero, como sucede casi siempre, tenía una explicación. La agencia con la que contraté el alquiler de mi habitación manda alguien a limpiar las zonas comunes cada diez días, aproximadamente. Aclaro antes de seguir que la placa de la cocina no es vitrocerámica sino que funciona con gas y tiene un encendedor instalado para no tener que usar mecheros o cerillas, un engorro para los británicos. El caso es que la agencia debió enviarnos a la prima-hermana de Hulk, ya que se cargó el encendedor, lo que provocó que se colase el agua de la balleta en el sistema, además de un cortocircuito que comenzó con la desaparición de electricidad en los enchufes de las habitaciones y continuó con un acompasado clack-clack que surgía bajo la placa de la cocina. Maravillas de la limpieza en profundidad, ¡pero hasta los cables no, por favor!

En fin, tras varias disculpas medio sonreídas y posteriormente a la escabullida de la chica de la limpieza, vino el técnico electricista para reparar el encendedor, el clack-clack y para devolvernos la energía. Algo me hizo sospechar sobre la naturaleza de este elemento porque cuando le preguntamos si necesitaba que desconectásemos la electricidad para tocar los cables, dudó. ¡Dudó! Pero no, no me indigno. Somos muchos extranjeros en Londres como para no pensar que puede no haber entendido la sugerencia (aclaro que, si fuera electricista, tendría interiorizado que switch off the electricity es siempre una frase bien avenida). El técnico ya metido en faena secando los cables con papel higiénico, nos pide ahora que switch on the electricity. Mi compañero irlandés y yo nos miramos. "¿Estás seguro?" Sí claro. Pues mi compañero le hace caso y conecta la corriente. 

Inciso. Si en un colegio gritamos: "Niños, ¿qué no debemos hacer nunca?" Todos los niños con dos dedos de frente gritarían compitiendo por colar su voz por encima de la de los demás: "¡No meter nunca los dedos en el enchufe!" Y hasta el pobre niño lento y desacompasado del fondo de la clase sabría la respuesta. Pero nuestro técnico de calidad, confiado de sus habilidades, agarra con las manos primero sus machos espartanos y después el cable aún húmedo, por lo que la corriente pasa por él. "¡Fuck!" ¡Joder, claro! ¡Física avanzada! ¡Usa guantes o no toques cables bajo la premisa de que te puedes electrocutar! Pero algo me dice que no es la primera vez que hace esto cuando se chupa un dedo, nos mira serio y dice: "No me gusta la electricidad." De nuevo switch off the electricity y, tras quince minutos y una llamada en rumano, nos dice que el problema está solucionado. La solución, universal. El tipo desconecta el encendedor de la placa y problema olvidado. Adiós clack-clack, hola electricidad en los enchufes. Ah, y el gas se enciende muy bien con un mechero o con las cerillas de toda la vida. Buen fin de semana, espero que no tengáis que volverme a ver y gracias. 

A estas situaciones me refiero cuando digo que en Londres hay sitio para todos y que voy a tener tiempo para vivir todo tipo de historias. FIN.

Arrancando

¡Dos semanas! ¡¡Dos semanas sin escribir una sola línea ni contar lo que veo en Londres!! Puedo decir que es una ciudad fría, difícil, cara, gris y dura. ¿Nada nuevo? ¡Exacto! Así que toca centrarse en lo positivo y, esporádicamente, en lo bizarre. Pero bizarre, bizarro, de extravagante, no de valiente, que sería su sentido correcto en español. 

Alimentémonos de las situaciones cotidianas. ¡El absurdo domina! ¡La comedia Shakespeariana sigue viva! Aquí encuentras que muchas personas se comportan de forma extraña y muchos cómicos y actores lo usaron para inspirarse. ¡John Cleese, Rowan Atkinson, Simon Pegg, Martin Freeman... los Monthy Python! Ellos se alimentaron de sus visiones diarias porque estas calles están llenas de, bueno, gente curiosa. 

Voy a aprovechar bien las cuatro libretas que me he traído a esta ciudad para narrar lo que vea / viva y merezca una mención. ¡Ahora toca buscar la aventura! :D